Madres que son líderes, líderes que son madres

Updated: May 25, 2020

Gracias mamá por tu espíritu guerrero. Te compartimos la historia de Gabriela. Descubre cómo ser mamá le ayudó a conseguir el trabajo de sus sueños.



Una mañana como cualquier otra

Gabriela se alistaba para su entrevista de trabajo cuando el reloj marcaba las 7:15 am. Corría de un lado a otro en su habitación, poniéndose los zapatos, enrizándose las pestañas y guardando su CV en un folder manila. Su esposo Miguel, entró en la habitación y le anunció que Jimena estaba desayunando y que Carlos apenas había entrado a la regadera. Le dijo que él tenía junta de resultados a las 8:00 am y que por el retraso de Carlos, ya no le daba tiempo para llevar a los niños a la escuela. Gabriela apenas le objetaba que tenía entrevista a las 8:30 am cuando escuchó el llanto de Kali en la habitación contigua. Miguel le dio un beso de despedida, le deseó suerte y corrió a la salida.


Gabriela sacó a Kali de su cuna, arrullándola para tranquilizarla y se dirigió a la cocina para entregársela a Margarita. Carlos y Jimena entraron a la cocina con sus uniformes y sus mochilas. “¿Todos listos?” preguntó Gabriela mientras cogía las llaves del carro. Dieron las 7:45 am detenidos un semáforo a pocas cuadras del colegio. “Carlitos, ¿trajiste tu ropa para el soccer?” “Sí mamá, puse mi maleta en la cajuela” “¿Cómo te fue con tu ensayo, hijita?” Jimena abrió su mochila y respondió angustiada “Creo que lo dejé en la cocina”. Gabriela se debatió entre regresar por el ensayo o dejar que su hija asumiera su responsabilidad. Si regresaba, seguro llegaba raspando a la entrevista. El semáforo se puso en verde y Gabriela tomó el retorno de regreso a su casa y llamó a Margarita para pedirle la carpeta de Jimena que recibieron por la ventanilla del auto en cuanto llegaron. Tratando de respetar los límites de velocidad de la zona escolar, Gabriela conducía deprisa, dejando a los niños en la puerta del colegio a las 8:02 am. Les lanzó un beso mientras los recibían sus maestros y configuró el GPS en dirección a su entrevista.


Se estacionó a las 8:28 am y se aplicó lipstick de nuevo. Llegó al vestíbulo a las 8:32 am, saludó cordialmente a la recepcionista y le entregó su identificación. La recepcionista levantó el teléfono “Gabriela Pérez a entrevista con el Ing. Ramírez” colgó y le pidió que tomara asiento. Gabriela ojeó un par de revistas y después de algunos minutos, revisó su reloj. Marcaba las 8:45 am. Por fin la llamaron y la escoltaron al elevador, configurándoselo para el piso 28. Eran las 8:49 am cuando bajó del elevador y la recibió el Ingeniero. “¿Gabriela?” “Sí, soy yo, un gusto y disculpe el retraso” Lo saludó de mano y el Ingeniero le aseguró que no había problema. Le pidió que lo siguiera y la invitó a tomar asiento en su oficina.


La entrevista


El Ingeniero le pidió que relatara su trayectoria turnándose para leer su curriculum y verla a los ojos. “¡Excelente Gabriela! Veo que tienes mucha experiencia. ¿Estás casada?” preguntó “Así es, casada y con tres hijos: Jimena de 11, Carlos de 9 años y Kali de 3 meses” respondió ella. “¿Tienen pensado tener más?” preguntó el Ingeniero. “De momento no está en nuestros planes” replicó Gabriela, incómoda por la pregunta. “¿Cuáles dirías que son tus principales fortalezas y áreas de oportunidad?” prosiguió el Ingeniero, sonando bastante cliché. “Soy una persona que consigue lo que se propone. Me considero determinada, bastante adaptable y creativa. Me gusta trabajar en equipo. En cuanto a mis áreas de oportunidad, creo que podría ceder un poco más el control y aprender a regular mis emociones.” respondió Gabriela. “De acuerdo. Te seré sincero. Esta posición comercial demanda mucho tiempo e implica que viajes esporádicamente a CDMX y otras ciudades. ¿Te crees capaz de balancear un trabajo así con tu vida personal?” replicó el Ingeniero. Gabriela sintió que el Ingeniero la subestimaba. Creyó que la entrevista había llegado a su fin y que seguramente no le llamarían de vuelta.


“Me gustaría refrasear mi respuesta anterior, Ingeniero, si no tiene inconveniente. Mis mayores fortalezas sí que son la determinación, la adaptabilidad y la creatividad. Pero mis áreas de oportunidad, no son precisamente negativas en todo momento. Me gusta llevar el control y hacerme responsable de los proyectos que dirijo, pero también sé delegar y confiar. En cuanto a regular mis emociones, continúo ejercitando esta habilidad, pero han sido estas mismas emociones las que me han llevado a empatizar con los clientes y a conectar con mi equipo. Y ¿que si puedo balancear un trabajo demandante como este con mi rol de madre? ¡Por supuesto que puedo! Verá, ser mamá me ha enseñado a ser eficiente, persuasiva y resiliente. Las habilidades que practico en casa, me han servido para liderar equipos y alcanzar con mi equipo, hazañas y metas que parecían imposibles”.


“He aprendido a elegir mis batallas y a saber cuándo dejar ir. Sé que es mi responsabilidad asegurarme que mis hijos se alisten para llevarlos a la escuela, pero no empaco sus libros ni me hago cargo de su maleta de deportes, incluso si eso implica que podrían olvidarlo algunos días. Con mis hijos y con los integrantes de mi equipo, trato de infundir un ambiente de confianza mutua y autonomía. Siempre estaré para guiarlos, intervenir y corregir cuando sea necesario, claro, pero los hago responsables de sí mismos. Ser madre también me ha enseñado que no puedo controlar los estados de ánimo de mis hijos ni de las demás personas, y que aún así debo seguir adelante a pesar del caos y mantenerme flexible, abandonando la ilusión de que puedo ejercer control sobre todo. Esto también me ha ayudado a ser una mediadora eficiente en momentos de crisis.”


Maternidad y Liderazgo


“Y por último, he de decirle que como madre, no hay nada más valioso que prestar atención a lo que cada uno de mis hijos e integrantes del equipo tienen que decir. Para ser una buena líder, hay que invertir tiempo de calidad con las personas, comprendiendo que todos tienen diferentes fortalezas, motivaciones y estilos de aprendizaje. Esto me ha permitido conectar con ellos de manera genuina, fortaleciendo mi relación con cada uno de ellos. Como verá, Ingeniero, ser madre me ha enseñado a ser adaptable, valiente, determinada, paciente y una gran escucha. Nadie me enseñó cómo hacerlo, como tampoco me enseñaron cómo hacer mi trabajo, es algo que fui aprendiendo a mi manera. Así que ser mujer y mamá, no me parece una limitante; al contrario, tengo 11 años de ventaja en la práctica de estas competencias y habilidades que le aseguro la mayoría de sus gerentes aún no han desarrollado. Así que, gracias por tu tiempo, por la espera y por la entrevista. Una disculpa nuevamente por los inconvenientes. Espero su correo o llamada si es que soy la elegida para este puesto.”


El Ingeniero se quedó sin palabras. Gabriela se puso de pie y caminó hacia la puerta. Mientras esperaba el elevador, escuchó que la llamaban “¡Espere!” El Ingeniero se detuvo frente a ella recobrando el aliento y dijo “Esa ha sido la mejor entrevista que he tenido en años. Queda usted contratada. Mi asistente le enviará los detalles por correo. Un gusto tenerla, nos vemos pronto” Esa tarde, Gabriela regresó triunfante a su casa con la certeza de que ser mamá, le había ganado el trabajo de sus sueños.


25% de los cargos directivos son ejercidos por mujeres en empresas nacionales según Great Place to Work México y el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAR) del IPADE. Muchas de estas líderes también son mamás. Si bien, la combinación de ambos roles puede promover culturas organizacionales más holísticas y participativas, la realidad es que todavía nos enfrentamos a situaciones como la de Gabriela.

En Evolvex creemos que es tiempo de evolucionar y cambiar el panorama. Determinados a transformar las empresas en las mejores versiones de sí mismas, creamos programas de intervención a la medida para desarrollar competencias que mejoren el clima organizacional y aumenten la sinergia en cualquier organización.


Este mes de Mayo, no quisimos que pasara desapercibida la revolución que has logrado como líder y mamá en el ámbito profesional ¿Estás lista para la siguiente evolución?


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